Huevo

Huevo

Tradicionalmente, el huevo simboliza el mundo y la perfección. Los huevos prolongan la dialéctica entre lo blando y lo duro y nos retornan a los recuerdos intrauterinos. Los huevos forman parte de una serie de obras que Salvador Dalí pintó en 1932 con una misma temática: los huevos fritos blandos. Al artista le recordaban a ojos o incluso a pechos de mujer. A partir de 1940, sin embargo, su obra da un giro y los huevos parecen hacer referencia al nuevo nacimiento de Dalí. La idea del renacimiento del artista está presente en los huevos que utilizó para decorar los exteriores de la casa de Portlligat y de la Torre Galatea, en el Teatro-Museo Dalí de Figueres.

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